Te va a pasar a ti | Cortometraje

Juan y María se ven todos los días en la misma biblioteca. Se miran cuando el otro no mira. Ensayan mentalmente una frase que nunca llegan a pronunciar. Y cada tarde se van a casa pensando que mañana, seguro, mañana sí.

Le hemos puesto Te va a pasar a ti porque es una historia que casi todo el mundo ha vivido desde dentro. La parálisis delante de alguien que nos importa no es un problema de timidez: es la distancia entre lo que sentimos y lo que nos permitimos hacer con lo que sentimos.

Esa parte del cortometraje es completamente real. Todo lo demás no.

Tres horas y siete euros

Los actores que ves no tienen madre, no respiran y no sienten, porque no existen. La biblioteca no existe. El vestuario, los muebles, las voces y la música tampoco. El cortometraje está generado íntegramente con inteligencia artificial, en unas tres horas de trabajo y por unos siete euros.

El proyecto original era otro. Un rodaje con diez o quince personas del sector audiovisual, unos tres meses de trabajo y un presupuesto de entre cinco mil y treinta mil euros según honorarios y equipo. Ese cortometraje no llegó a existir. Este sí, y por eso conviene decir en voz alta lo que se perdió por el camino: nadie trabajó, nadie cobró, y no hubo la experiencia compartida de sacar algo adelante entre varios.

Lo que viene después del cortometraje

A partir del minuto tres, el vídeo cambia de registro. Alejandro Guerra explica cómo se hizo, paso a paso, y por qué al terminarlo la alegría duró poco.

Si un cortometraje puede fabricarse en una tarde, también puede fabricarse un documental, una entrevista o un testimonio. Ya no basta con ver a una persona hablando a cámara para saber que esa persona existe. Y ese es el problema real: no la tecnología, sino la credibilidad de todo lo que consumimos a partir de ahora.

El compromiso de Wake Up

Cada persona que aparece en Wake Up es un ser humano que existe, que tiene nombre, que tiene historia y que tiene una experiencia real que compartir. Cada entrevista, cada documental, cada testimonio.

Eso no significa renunciar a la inteligencia artificial. La usamos y la vamos a seguir usando: para fondos, animaciones, transiciones, efectos y realidades imposibles de rodar. Lo que no vamos a hacer nunca es generar un ser humano y presentártelo como si fuera real.

Cuando haya contenido generado con IA, verás un símbolo en pantalla. Siempre.

Cómo saber si lo que estás viendo está generado con IA

Mientras tanto, algunas señales prácticas que todavía funcionan:

  • Las manos. Dedos de más, de menos o fundidos entre sí.
  • Los dientes y el interior de la boca, sobre todo mientras la persona habla.
  • El parpadeo, demasiado regular o directamente ausente.
  • El fondo cuando alguien se mueve: líneas rectas que ondulan, objetos que cambian de forma.
  • El texto dentro de la imagen: carteles, libros o pantallas con letras que no significan nada.
  • La piel demasiado uniforme, sin poro ni marcas.

Y una pregunta que envejece mejor que cualquier detalle técnico: ¿quién gana algo si me creo lo que estoy viendo?

No te creas nada y piensa por ti mismo

Es lo que decimos siempre en Wake Up, y ahora más que nunca. No como desconfianza, sino como forma de estar despierto.

Si te interesa seguir por aquí, puedes ver la entrevista con Pedro Uria sobre si la inteligencia artificial tiene consciencia, explorar el catálogo de contenidos o asomarte a los estudios de consciencia.


Este contenido incluye material generado con inteligencia artificial. El cortometraje está generado íntegramente con IA, incluidas imágenes, voces y música. Las intervenciones de Alejandro Guerra a cámara son reales.

No te creas lo que acabas de ver, piensa por ti mismo y despierta.


Wake Up!

Deja una respuesta

0
    Carrito
    Tu carrito está vacíoIr a la escuela