Sentirse solo aunque estés acompañado: cómo afrontar la soledad | Ángel Rielo
Puedes tener familia, compartir tu día con compañeros de trabajo y recibir mensajes a todas horas y, aun así, sentirte solo. La presencia de otras personas no siempre viene acompañada de esa conexión que necesitas: sentirte escuchado, comprendido y libre para mostrarte como eres.
En esta entrevista de Wake Up Platform, Álex Guerra conversa con Ángel Rielo sobre la soledad, las relaciones auténticas y la importancia de encontrar un lugar al que pertenecer. Una conversación que también invita a revisar cómo vivimos, qué buscamos en los demás y cuánto espacio dejamos para el encuentro.
¿Por qué puedes sentirte solo estando acompañado?
«Cuando estás rodeado de gente y te sientes solo, no estás solo, te sientes solo. Eso es muy duro», expresa Ángel Rielo durante la entrevista.
Sus palabras señalan una diferencia importante: estar físicamente acompañado y sentirse acompañado son experiencias distintas. Puedes compartir una mesa con alguien sin encontrar espacio para contar cómo estás. También puedes formar parte de un grupo y sentir que debes esconder lo que piensas o lo que te preocupa para encajar.
En la conversación, Ángel comparte que ha sentido soledad en distintos momentos de su vida, tanto en su trayectoria como emprendedor y monologuista como en su experiencia familiar. Desde esa vivencia, habla de la importancia de contar con vínculos que aporten cercanía y un sentimiento de pertenencia.
La pregunta, entonces, va más allá de cuántas personas tienes alrededor: ¿con quién puedes hablar de verdad?
Conectar más allá de las pantallas
Álex Guerra plantea una situación cotidiana: vivimos conectados a través de pantallas, mensajes y redes, pero seguimos necesitando el contacto humano.
Ángel reivindica el valor de conversar, escuchar y mirar a los ojos. Esos encuentros permiten dedicar atención a otra persona y recibirla también, sin que todo quede reducido a intercambiar información.
Las herramientas digitales pueden ayudar a mantener una relación. Sin embargo, la entrevista invita a observar qué lugar ocupa el encuentro presencial en nuestra vida: una conversación tranquila, una actividad compartida o un rato juntos sin estar pendientes del teléfono.
A veces, empezar a sentirse más acompañado pasa por dar tiempo y continuidad a esos momentos.
Encontrar un lugar donde sentirte parte de algo
Durante la entrevista, Ángel presenta el Espacio Aho, en Málaga, y explica su deseo de crear un entorno donde las personas puedan encontrarse, compartir actividades y construir comunidad.
Habla de un «tercer lugar»: un espacio más allá de la casa y del trabajo en el que sentirse a gusto y relacionarse con otras personas por elección.
Esta idea conecta con una necesidad que puede quedar desatendida en la rutina. Si el día transcurre entre obligaciones laborales y domésticas, ¿dónde queda el espacio para conocer gente, cultivar intereses y desarrollar nuevas relaciones?
Un taller, una asociación, un grupo de teatro o una actividad del barrio pueden ofrecer oportunidades para encontrarse de manera habitual. La afinidad puede abrir una primera conversación; compartir tiempo permite que el vínculo crezca.
Tu familia también puede ser la que eliges
Una de las reflexiones más personales de Ángel Rielo tiene que ver con la posibilidad de construir una familia más allá de los lazos de sangre.
«Tu familia será la que tú elijas», afirma al hablar de las relaciones que se generan alrededor de su espacio.
La frase abre una posibilidad para quienes no encuentran en su entorno familiar la cercanía que necesitan. A lo largo de la vida pueden aparecer amistades y personas con las que desarrollar relaciones de confianza, cuidado y apoyo mutuo.
Estos vínculos se construyen con gestos cotidianos: interesarse por alguien, escuchar sin prisas, compartir experiencias y estar presente también cuando las cosas se complican.
Sentirse parte de algo requiere oportunidades para encontrarse y disposición para cuidar lo que nace de esos encuentros.
Dejar de definirnos únicamente por lo que hacemos
La soledad comparte espacio en esta conversación con otra cuestión: la identidad.
«Parece que a lo que te dedicas es lo que define lo que eres y no es verdad», reflexiona Ángel.
Cuando las relaciones giran siempre alrededor del trabajo, el estatus o los logros, puede resultar difícil mostrar otras partes de nuestra vida. Lo que sentimos, nuestras dudas o nuestros intereses quedan detrás de una presentación basada en el cargo que ocupamos.
Álex y Ángel también hablan de lo que ocurre al jubilarse y de la necesidad de encontrar sentido más allá de la actividad profesional. La conversación invita a preguntarse qué nos gusta compartir y quiénes somos cuando dejamos de hablar de nuestras obligaciones.
Dar espacio a esas dimensiones puede abrir encuentros más personales y cercanos.
Escuchar con menos juicio y más curiosidad
¿Cómo acercarnos a los demás cuando tendemos a clasificarlos antes de conocerlos?
Ángel reconoce que observar sin juzgar puede ser difícil. En la entrevista comparte una práctica: detectar cuándo aparece un juicio e intentar dirigir la atención hacia algo que podamos apreciar de esa persona.
Su propuesta empieza por darse cuenta de lo que sucede, sin convertir ese descubrimiento en un nuevo motivo de reproche.
Aplicado a nuestras relaciones, este ejercicio invita a escuchar con más curiosidad. Preguntar antes de dar algo por hecho, permitir que el otro termine de hablar e interesarse por su experiencia puede cambiar la calidad de una conversación.
Sentirse escuchado también tiene que ver con encontrar un espacio donde no sea necesario estar defendiéndose continuamente.
La soledad en las personas mayores
La entrevista dedica una parte importante a la soledad de las personas mayores y al lugar que les damos en nuestra vida cotidiana.
Ángel recuerda que, de niño, buscaba a los abuelos del parque para sentarse a escuchar sus historias. Habla con cariño de lo que aprendía de ellos y de su interés por favorecer encuentros entre generaciones.
Desde esa experiencia, reivindica espacios en los que las personas mayores puedan participar, compartir sus conocimientos y disfrutar de actividades con otros.
Acompañar implica preguntar qué les apetece, escuchar sus preferencias y contar con ellas. Una llamada con tiempo, una visita o una actividad compartida pueden convertirse en ocasiones para cuidar el vínculo.
La conversación deja una pregunta abierta: ¿qué podemos hacer para que nuestros mayores sigan sintiéndose parte de la comunidad?
¿Qué hacer cuando te sientes solo?
A partir de las reflexiones de la entrevista, puedes plantearte algunos primeros pasos para buscar una conexión más cercana:
Identificar qué compañía necesitas. Quizá echas de menos una conversación sincera, compartir una afición o tener a alguien con quien contar.
Expresar cómo estás. Hablar con una persona de confianza puede ayudar a que los demás conozcan algo que desde fuera no perciben.
Buscar encuentros habituales. Participar en una actividad que te interese ofrece oportunidades para conocer a otras personas sin tener que forzar una amistad inmediata.
Cuidar los vínculos que ya existen. Proponer un paseo, recuperar una conversación pendiente o dedicar tiempo a escuchar puede abrir un acercamiento.
Dar tiempo a las relaciones. La confianza suele necesitar varios encuentros, atención y reciprocidad para desarrollarse.
Cada situación es diferente. Estos pasos pueden ser un comienzo para explorar qué te hace sentir acompañado y dónde podrías encontrarlo.
«La soledad se diluye cuando la compartes»
Esta frase de Ángel Rielo recoge el sentido de la entrevista: crear oportunidades para encontrarnos y permitir que otras personas conozcan algo de lo que vivimos.
A lo largo de su conversación con Álex Guerra aparecen el entusiasmo, el propósito y la generosidad, pero también las dificultades de emprender, la sensación de estar solo y el deseo de construir una comunidad.
Te invitamos a ver la entrevista completa a Ángel Rielo en Wake Up Platform y a reflexionar sobre tus propios vínculos: ¿en qué lugares y con qué personas sientes que puedes ser tú?
No te creas lo que acabas de ver, piensa por ti mismo y despierta.
Wake Up!

