Puedes ver el Documental Re-Evolución Espiritual aquí
Mónica Esgueva: «La nueva espiritualidad consiste en escuchar nuestra propia voz interna»
¿Qué significa ser espiritual en pleno siglo XXI? ¿Necesitamos seguir una religión para conectar con algo que trascienda lo material? ¿Por qué cada vez más personas buscan respuestas fuera de los dogmas tradicionales?
En una entrevista realizada por Álex Guerra a Mónica Esgueva para el documental Re-evolución Espiritual, la escritora y experta en desarrollo personal reflexiona sobre la transformación que está experimentando la espiritualidad en Occidente y sobre la necesidad de recuperar una conexión más profunda con nosotros mismos.
Para Esgueva, estamos asistiendo a un cambio de paradigma: una espiritualidad menos ligada a instituciones y creencias impuestas y más relacionada con la experiencia personal, la búsqueda de sentido y la escucha de nuestra propia voz interior.
¿Qué es realmente la espiritualidad?
Mónica Esgueva define la espiritualidad como una conexión con el ser, con nuestra esencia y con aquello que realmente somos más allá del cuerpo, las emociones y los pensamientos.
Desde esta perspectiva, el camino espiritual comienza cuando aparece una de las preguntas más antiguas y profundas del ser humano: ¿quién soy?
La vida, explica, no puede reducirse únicamente a estudiar para conseguir un buen trabajo, trabajar para obtener un buen sueldo y utilizar ese dinero para acumular bienes materiales. Existe una dimensión más profunda relacionada con encontrar sentido a nuestra existencia.
La espiritualidad implica precisamente ese movimiento: pasar de lo superficial a lo profundo y mirar hacia dentro para descubrir quiénes somos y qué sentido tiene nuestra vida.
De la religión tradicional a una espiritualidad más libre
Uno de los grandes cambios que analiza la entrevista es la transformación de la espiritualidad en Occidente.
Durante mucho tiempo, las posibilidades parecían mucho más limitadas. En países como España predominaba fundamentalmente el catolicismo y, para muchas personas, las alternativas eran prácticamente creer en esa tradición religiosa o declararse ateas o agnósticas.
Internet, los medios de comunicación y el contacto creciente con las filosofías y tradiciones orientales han cambiado radicalmente este escenario.
El budismo, la meditación y otras corrientes espirituales que anteriormente resultaban lejanas se han vuelto mucho más accesibles.
Y con este acceso ha aparecido algo fundamental: la posibilidad de elegir.
Una persona ya no tiene necesariamente que aceptar un sistema completo de creencias. Puede explorar diferentes caminos, cuestionar aquello que ha aprendido e incluso construir su propio camino espiritual.
La espiritualidad del siglo XXI: escuchar al maestro interior
Para Mónica Esgueva, uno de los elementos fundamentales de esta nueva espiritualidad es abandonar los extremos.
Por un lado estaría una espiritualidad basada exclusivamente en aceptar dogmas externos; por otro, una visión puramente materialista que rechaza cualquier dimensión que trascienda aquello que puede explicarse desde lo material.
Entre ambos extremos existe, según Esgueva, todo un abanico de posibilidades.
La clave estaría en recuperar nuestra capacidad de experimentar y escuchar.
En lugar de esperar que otra persona determine qué debemos creer, sentir o hacer, la nueva espiritualidad propone desarrollar una conexión con nuestra propia voz interna.
Escuchar al maestro interior.
Según explica Esgueva, no estamos realmente desconectados de esa dimensión interior: simplemente hemos dejado de escucharla.
El cambio comienza cuando dejamos de buscar todas las respuestas fuera y empezamos a escucharnos desde dentro.
¿Se puede ser ateo y creer en el alma?
Uno de los datos comentados durante la entrevista resulta especialmente interesante: algunas personas que se definen como ateas afirman, al mismo tiempo, creer en conceptos como el alma o incluso la vida después de la muerte.
Aunque inicialmente pueda parecer contradictorio, Esgueva señala que no necesariamente lo es.
Existen tradiciones espirituales no teístas, como el budismo, en las que la existencia de un Dios creador no ocupa el centro de la práctica espiritual.
Esto plantea una diferencia importante entre religión, creencia en Dios y espiritualidad.
Para algunas personas, rechazar la palabra «Dios» puede significar en realidad rechazar una determinada representación de Dios aprendida durante la infancia. Sin embargo, esas mismas personas pueden hablar de universo, energía, conciencia o una realidad superior.
Por eso, la espiritualidad contemporánea parece estar ampliando sus fronteras y alejándose de categorías rígidas.
¿Somos seres espirituales por naturaleza?
Mónica Esgueva va un paso más allá: para ella, la espiritualidad no es simplemente una creencia que podamos aceptar o rechazar.
Defiende que los seres humanos somos seres espirituales, aunque podamos vivir desconectados de esa dimensión.
El ritmo de la sociedad contemporánea, las distracciones constantes y una cultura profundamente orientada hacia lo material pueden hacer que esa conexión permanezca enterrada.
En ocasiones, una crisis personal puede convertirse precisamente en la grieta que rompe ese «cascarón».
Es entonces cuando aparecen preguntas que anteriormente podían permanecer ocultas: ¿quién soy?, ¿qué estoy haciendo con mi vida?, ¿qué necesito realmente?, ¿existe algo más?
La búsqueda espiritual deja así de ser una cuestión exclusivamente intelectual para convertirse en una experiencia.
Conciencia, animales y respeto por todos los seres vivos
La conversación también aborda la creencia de que otros seres vivos poseen algún tipo de conciencia o dimensión espiritual.
Esgueva relaciona esta visión con una evolución de la conciencia humana y con el creciente cuestionamiento sobre nuestra relación con los animales y la naturaleza.
El aumento del vegetarianismo y el veganismo sería, desde su perspectiva, una manifestación de una sensibilidad cada vez mayor hacia el sufrimiento de otros seres.
Esta transformación no se limita, por tanto, a aquello que pensamos sobre nosotros mismos. También modifica nuestra manera de relacionarnos con los animales, las plantas y el planeta.
¿Por qué el éxito material no nos hace sentir plenos?
Otro de los grandes temas de la entrevista es la relación entre espiritualidad, educación y nivel socioeconómico.
Esgueva señala una paradoja especialmente presente en las sociedades occidentales.
Desde pequeños recibimos continuamente un mensaje: necesitamos conseguir más.
Más dinero. Una casa mejor. Un coche mejor. Más éxito. Más reconocimiento. Más seguidores. Más estatus.
La promesa implícita es que, cuando consigamos todo eso, finalmente nos sentiremos satisfechos.
Pero ¿qué ocurre cuando una persona alcanza buena parte de esos objetivos y descubre que continúa sintiéndose insatisfecha?
Ahí puede comenzar una búsqueda diferente.
Cuando el éxito externo no resuelve la sensación de vacío, la soledad o la falta de sentido, aparece inevitablemente una pregunta: ¿y si aquello que estoy buscando no se encuentra fuera?
Para Esgueva, esta puede ser una de las puertas de entrada hacia la espiritualidad.
Una nueva Tierra basada en la cooperación
La entrevista termina mirando hacia el futuro.
¿Hacia dónde puede evolucionar espiritualmente la humanidad?
Mónica Esgueva plantea su visión de una «nueva Tierra» en la que la espiritualidad deje incluso de necesitar esa etiqueta porque forme parte de nuestra manera natural de vivir.
Una sociedad en la que exista un mayor respeto hacia las personas, los animales, las plantas y los océanos.
Una humanidad que sustituya progresivamente la competición por la cooperación.
Y, sobre todo, una cultura en la que nuestra máxima aspiración deje de ser acumular riqueza, seguidores, estatus o poder y pase a preguntarse:
¿Cómo puedo beneficiar más a los demás?
No se trata únicamente de cambiar nuestras creencias. Se trata de transformar nuestra manera de vivir.
Quizá ahí se encuentre una de las claves de esta Re-evolución Espiritual: dejar de buscar únicamente fuera aquello que, según Mónica Esgueva, siempre ha estado esperando dentro de nosotros.
No te creas lo que acabas de ver, piensa por ti mismo y despierta.
Wake Up!

