Encontrar a Dios cuando no crees en nada: el testimonio real de una mujer que dejó de sufrir

Isabella Delgado nunca había contado esta historia. Al principio de la entrevista lo dice sin rodeos: está nerviosa, es su vida, y hay algo dentro que le dice «cuidado». Lo que viene después es el relato de cómo una mujer que no creía en nada encontró a Dios en el momento más oscuro de su vida, y de cómo, desde entonces, ha dejado de sufrir.

Una infancia que terminó demasiado pronto

Isabella nació en la Colombia de los años noventa, en un entorno de violencia y maltrato. Su padre fue asesinado cuando ella era una niña. «Dejé de ser niña y empecé a ser una mini adulta», cuenta. Creció en un ambiente muy estricto en el que Dios era, sobre todo, un Dios castigador; con once años decidió que si ese era el Dios que existía, no quería saber nada de él.

A los trece le diagnosticaron depresión. Intentó acabar con su vida dos veces. Y durante casi treinta años vivió, en sus palabras, «más preparada para irme que para estar aquí».

Italia, la enfermedad y la búsqueda

Muy joven emigró a Italia. Allí, sola, una enfermedad grave la dejó ingresada en un hospital. Fue el punto más bajo, y también el principio de una búsqueda: meditación, libros, formaciones, neurociencia, lo cuántico. Isabella se define como una mente muy racional. Rechazó cualquier cosa que sonara a fe.

Diez años buscando «arreglarse», como ella dice, sin encontrar nada que cerrara el vacío.

Una experiencia que no esperaba

En un retiro de meditación, algo cambió. Isabella salió de su cuerpo. Se vio a sí misma sentada, atravesó el techo, subió unas escaleras siendo «una cosa ínfima» y se encontró con una presencia sin forma que, dice, era más real que esta realidad. No tenía forma, pero ella supo lo que era. Y sintió, con la certeza de quien es sostenido como un bebé, tres palabras: estás perdonada.

Cuando volvió, habían pasado más de dos horas.

Lo primero que sintió no fue fe, fue incredulidad: «¿Cómo que Dios?». Ella no venía de creer. Y esa resistencia, contada con honestidad, es lo que hace que su testimonio sea distinto.

Lo que vino después

En esta entrevista Isabella cuenta qué pasó antes, durante y después de aquella experiencia: los sueños, las capacidades que despertaron y que ella misma decidió apagar, el «mucho show» del mundo espiritual del que desconfía, y la rendición: el día que se arrodilló y pidió ayuda a algo en lo que no creía.

Aquello le devolvió a su madre. Le devolvió las ganas de vivir. Y le permite decir hoy algo que muy poca gente puede decir: «Ya no sufro. Siento el dolor, pero no estoy en sufrimiento».

Un testimonio, no una doctrina

Este no es un vídeo sobre fenómenos extraordinarios ni sobre creencias. Es la historia de una mujer que no creía en nadie y encontró, cuando todo estaba oscuro, algo que la sostiene. Isabella no pide que nadie crea lo que ella cree. Como siempre en Wake Up, tampoco nosotros: te pedimos que escuches y pienses por ti mismo.

En esta entrevista

– Una infancia de violencia en la Colombia de los 90
– El Dios castigador que rechazó con once años
– Depresión, dos intentos de suicidio y la enfermedad en Italia
– Diez años de búsqueda desde el escepticismo
– «Enciende la luz»: el primer retiro
– Dos horas fuera de sí misma y el encuentro con Dios
– «Estás perdonada»
– El «mucho show» del mundo espiritual
– La rendición y el reencuentro con su madre
– Qué es el acompañamiento interior
– «Ya no sufro»

Sobre Isabella Delgado

Isabella Delgado es acompañante interior. Acompaña a personas en procesos de dolor, búsqueda y transformación desde una mirada que integra cuerpo, mente y consciencia. Esta es la primera vez que cuenta públicamente su historia.

Si estás pasando por un momento difícil, no estás solo. En España puedes llamar al 024, línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas.

No te creas lo que acabas de ver, piensa por ti mismo y despierta.


Wake Up!

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