¿Nos falta Tiempo? – Patri Psicóloga

Cómo dejar de perder el tiempo y volver a lo importante

Vivimos como si el tiempo fuera infinito. Corremos, contestamos mensajes, revisamos redes sociales, llenamos la agenda, acumulamos tareas y repetimos casi sin pensar una de las frases más comunes de nuestra época: “No tengo tiempo”. Pero, ¿realmente nos falta tiempo o lo estamos perdiendo en cosas que no nos acercan a la vida que queremos vivir?

Esa es una de las grandes preguntas que atraviesa esta entrevista a Patri Psicóloga, entrevistada por Jesús García Moraleda en la sección Conversaciones Inspiradoras de Wake Up Platform. Una conversación cercana, profunda y llena de humor que cuenta también con la participación de Magdalena S. Blesa, poeta, y la colaboración de Álex Guerra.

Desde el inicio, la conversación nos invita a detenernos: “No permitan que el tiempo se les escape”. Porque el tiempo, como recuerda Jesús al abrir el coloquio, es quizá lo más valioso que tenemos. Y cuando lo malgastamos en batallas absurdas, exigencias innecesarias o distracciones constantes, terminamos alejándonos de lo esencial: amar, cuidarnos, vivir con presencia y compartirnos con los demás. La entrevista se basa en la transcripción facilitada del coloquio.

“No tengo tiempo”: la gran excusa de una vida saturada

Durante la entrevista, Patri plantea una idea muy clara: todos tenemos el mismo tiempo, pero no todos lo usamos de la misma manera. El problema no siempre es la falta de horas, sino la cantidad de energía que dedicamos a lo que ella llama, con humor, “chuminás”.

Las “chuminás” son esas pequeñas trampas cotidianas que parecen inofensivas, pero que acaban ocupando nuestra vida: el scroll infinito, los grupos de WhatsApp que no aportan nada, la necesidad de responder a todo, la comparación constante, el perfeccionismo o la obsesión por llegar a cada plan, cada evento y cada expectativa.

Patri recuerda que las redes sociales pueden ser maravillosas cuando nos inspiran, nos conectan con belleza o nos ofrecen algo valioso. Pero se convierten en una fuga cuando las usamos para escapar de nuestra propia vida. Ahí aparece una de las claves de la entrevista: no se trata de tener más tiempo, sino de recuperar el sentido de lo que hacemos con él.

Valores, prioridades y renuncias: el camino hacia una vida con sentido

Una de las partes más prácticas de la conversación llega cuando Patri habla de la importancia de tener clara nuestra escala de valores. Sin valores, dice, es muy difícil tomar decisiones alineadas con la persona que queremos ser.

La propuesta es sencilla, pero poderosa: identificar nuestros valores principales y vivir de acuerdo con ellos. Amor, paciencia, honestidad, justicia, lealtad, esfuerzo o bondad pueden convertirse en brújulas diarias. No como conceptos abstractos, sino como acciones concretas.

Después llegan las prioridades. Porque no todo puede ocupar el mismo lugar. Y, finalmente, las renuncias. Patri lo expresa con claridad: para llegar a “todo”, primero hay que convertir ese todo en algo más pequeño, más realista y más humano. La vida no cabe entera en una agenda saturada.

Renunciar no siempre significa perder. A veces significa elegir. Elegir dónde queremos estar, con quién queremos compartirnos, qué tipo de persona queremos ser y qué cosas ya no merecen nuestra energía.

El amor como forma de vivir

Uno de los ejes más emocionantes de esta entrevista es el amor. Patri explica que, para ella, el amor no es solo un sentimiento romántico, sino una manera de resolver la vida. Una pregunta atraviesa su forma de mirar el mundo: “¿Cómo puedo resolver esto desde el amor?”

Esa pregunta aparece también cuando habla de Magdalena S. Blesa. Patri cuenta que descubrió a Magdalena a través de su poema “Te necesitas” y que, al escucharla, sintió una emoción profunda. Para ella, Magdalena representa el amor. Magdalena, por su parte, define a Patri como “una mujer necesaria”, alguien capaz de calmar, poner cordura y ayudar a quienes viven en ansiedad, miedo o confusión.

La unión de ambas miradas —la psicología de Patri y la poesía de Magdalena— convierte el coloquio en una conversación sobre lo verdaderamente importante: cuidar, acompañar, escuchar y vivir con más humanidad.

Humor, autocuidado y salud emocional

Aunque la entrevista aborda temas profundos, el humor está presente de principio a fin. Patri defiende el sentido del humor como una herramienta esencial para relativizar, poner las cosas en perspectiva y atravesar mejor los momentos difíciles.

El humor, explica, no resta seriedad a la vida. Al contrario: muchas veces nos salva de tomarnos demasiado en serio, de hundirnos ante un error o de convertir cualquier tropiezo en una tragedia.

También habla del autocuidado, pero desde una visión que no cae en el individualismo. Cuidarse no significa olvidarse de los demás. Patri cuestiona esa idea de “primero yo, después yo y siempre yo” cuando se convierte en una excusa para desconectarnos del otro. Para ella, el amor propio y el amor hacia los demás pueden caminar en paralelo.

Pedir ayuda también es una forma de amor

Otro de los temas centrales de la entrevista es la dificultad que muchas personas tienen para pedir ayuda. Patri explica que nos cuesta hacerlo porque no queremos incomodar, porque nos han educado en la independencia absoluta o porque creemos que pedir apoyo nos hace débiles.

Sin embargo, recuerda algo fundamental: somos seres dependientes en el mejor sentido de la palabra. Necesitamos vínculos, apoyo, cuidado y presencia. Pedir ayuda no solo nos sostiene a nosotros; también permite que otras personas se sientan útiles, generosas y conectadas.

Ayudar y dejarnos ayudar forma parte de una vida más humana.

Cómo nos hablamos: el impacto del diálogo interno

La entrevista también profundiza en la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos. Patri explica que pensamiento, emoción y conducta están profundamente conectados. Lo que nos decimos condiciona cómo nos sentimos y cómo actuamos.

Muchas veces somos crueles con nosotros de una forma que jamás seríamos con una amiga. Nos insultamos, nos castigamos, nos exigimos y creemos que ese maltrato interno nos hará reaccionar. Pero, como recuerda Patri, el cerebro no aprende bien bajo el castigo, sino desde la serenidad, la comprensión y el amor.

Por eso propone una mirada más amable. No para justificarlo todo, sino para dejar de vivir en guerra con nosotros mismos.

Autoestima: empezar por un diario de éxitos

Cuando Jesús pregunta cómo se reconstruye la confianza y la autoestima, Patri propone una herramienta sencilla: escribir un diario de éxitos.

No se trata de apuntar únicamente grandes logros. Un éxito puede ser haber descansado sin culpa, haber tenido una conversación bonita, haber dicho que no, haber disfrutado de un café a solas o haber actuado con paciencia en un momento difícil.

La clave está en mirar esas pequeñas acciones y preguntarnos qué dicen de nosotros. Quizá dicen que somos pacientes, valientes, generosos, constantes o sensibles. Poco a poco, esas pruebas cotidianas ayudan a construir una imagen más justa y amorosa de quienes somos.

De la felicidad a la serenidad

Hacia el final de la conversación, Jesús plantea una metáfora: si Patri tuviera que preparar un guiso llamado felicidad, ¿qué ingredientes llevaría? Ella cambia la receta y responde que no haría un guiso de felicidad, sino de serenidad.

Para Patri, la felicidad aparece a ratos. La serenidad, en cambio, puede cultivarse como una forma de estar en el mundo. Sus ingredientes serían la aceptación, la presencia, la lentitud, la vida contemplativa y la capacidad de hacer las cosas sin tanta prisa.

En una sociedad que premia correr, producir y llegar antes, Patri reivindica lo contrario: caminar más despacio, parar de verdad cuando nos encontramos con alguien, comer con calma, conducir sin ansiedad, leer, observar y dejar de compararnos constantemente con los demás.

Una conversación para volver a lo esencial

Esta entrevista de Wake Up Platform con Patri Psicóloga, entrevistada por Jesús García Moraleda, con la participación de Magdalena S. Blesa y la colaboración de Álex Guerra, es mucho más que una charla sobre gestión del tiempo. Es una invitación a revisar cómo vivimos.

Nos recuerda que perder el tiempo no siempre significa no hacer nada. A veces perdemos el tiempo precisamente por hacer demasiado. Por intentar llegar a todo. Por compararnos. Por exigirnos. Por huir de nuestra vida. Por olvidar el amor, el humor, la presencia y la serenidad.

Quizá la pregunta no sea “¿cómo tener tiempo para todo?”, sino: ¿qué merece realmente mi tiempo?

Y quizá la respuesta esté en volver a lo más sencillo: vivir con valores, cuidar nuestros vínculos, pedir ayuda, hablarnos con respeto, renunciar a lo que no importa y resolver la vida, siempre que podamos, desde el amor.

No te creas lo que acabas de ver, piensa por ti mismo y despierta.


Wake Up!

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